LA SACUDIDA

Tenía quince años cuando descubrí mi vocación de "hypokrites", gracias a aquel pueblo antiguo del que me enamoré.
Entonces su vida transitaba por un camino de cultura a través de filosofía, literatura, música, danza, teatro y juegos.

Pero si hay algo por lo que venero profundamente a este pueblo, es por el sentido de justicia que demostró en la antigüedad cuando forjó la democracia.
Ojalá mañana toda Grecia vuelva a repetir aquel gesto, y que suponga una sacudida para los cimientos de este mundo tan inhóspito que habitamos.
¡Brindo por ello!


Francisco Cesteros — Madrid, 24 de enero de 2015.